Al tocar el misterio más grande de la humanidad, el amor de Dios, que se dejó matar por los hombres para después sacarlos de lo más profundo de su soledad y perdición, lo expresamos “paso a paso” en nuestra propia vida. Cada paso debe convertirse para el cofrade y su hermandad en una oportunidad para contemplar el amor infinito de Dios y una invitación en el camino de una nueva vida. No debemos ser cofrades alejados de la hermandad, esos cofrades que ni siquiera tienen religiosidad popular, sino más bien tienen una rara razón sentimental-folclórica, cultural-costumbrista o un vago barniz religioso.

            Tampoco debemos usar las imágenes como asideros para particulares tribulaciones y usar la hermandad como algo lejano y secundario, algo que nos acerca a ellas como sumo una vez al año y a la que venimos por costumbre, sin participar de ellas ni vivirlas.

            Otros cofrades sólo son capaces de mirar a su alrededor y alegrarse de que otros participen de los cultos y se acercan tímidamente, pero suelen creer que la iglesia se agota en la hermandad y que saliendo de ellas se encuentran perdidos en el terreno eclesial.

            Hay otros cofrades que participan plenamente y viven con zozobras personales la vida en comunidad de hermandad. Saben que ésta es el instrumento de la iglesia y que tanto la institución, como cada uno de sus miembros, son elementos apostólicos activos, por tanto creen que la hermandad no se agota en cultos u otros actos, sino que cumple una función fundamental, llevar el espíritu de Cristo.

            ¿Con qué cofrade te quedas?
¿Dónde te mueves y con qué te contentas como cofrade?

La formación cofrade hoy día debe ser para las hermandades prioritaria, por delante de cualquier otra obligación. Un cofrade formado, es un cofrade dispuesto a dar testimonio de Fe, por tanto acude y exige a tu hermandad “FORMACIÓN”.

 

Jesús Fernandez
Formador de la Hdad. del Stmo. Cristo del Amor – Jerez.

            Las imágenes sagradas ocupan un lugar importante en nuestra vida y en nuestra Fe. Nos deben llevar a Cristo y comunicarnos con “él”. Deben ser un enganche con la hermandad.

            Por la Fe acogemos al Señor que viene a nuestra vida, nos hace cristianos y estamos obligados a participar de la vida y gloria de Dios siguiendo los pasos de Cristo en su muerte y resurrección.

LAS IMÁGENES Y EL COFRADE

 

            La pasión para un cofrade debe ser un caminar de su vida y un vivir dentro de la hermandad, un camino en comunidad y avanzar sin conformarnos con pasar por la historia de nuestro pueblo, sino por el contrario, hacer historia ofreciendo experiencias de vida nueva al ritmo de nuestros pasos, no solo materiales, sino por supuesto, espirituales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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