Señora de los Remedios,
Reina, Amor, de esta hermandad,
aquí me tienes postrado
para volverte a rezar.

Joya del cielo en la tierra,
Madre del Amor divino
que se quiso hacer humano,
Madre de Jesús Cautivo,
al que los hombres clavamos,

Amor que en la cruz se entrega,
Amor que tú estás llorando,
al pie de la cruz sumisa
por que a Dios te has entregado.

Madre mía de los Remedios,
Para tus males curar,
hasta Córdoba la llana
tú te quisiste marchar.
y al saber que ya estas sana,
y que debes regresar,
me cuentan que la Mezquita
llora y llora sin parar.

Por eso yo Madre mía,
agradecido he de estarlo,
al que en tierras cordobesas
a ti te tubo en sus manos,
por su arte, su destreza,
y el amor que te ha mostrado,
por resaltar la belleza
de ese tu rostro sagrado,
por que si bella te fuiste,
más bella has regresado.

Remedios del alma mía,
yo que Amor te he perjurado,
hoy decir quiero en voz alta
lo mucho que te añorado,
los meses que tú faltaste
de este tu templo Sagrado.

 

Señora de los Remedios,
más que Remedios amparo,
Amparo de mis desdichas,
de mis pecados amparo,
de mis penas y torpezas
de mi Amor tú eres amparo,
Remedios quien como tú,
sabrá lo que es Desamparo.

Señora de los Remedios,
Madre de Dios en la tierra,
Madre de un cortejo blanco
que triunfal por Jerez,
las tardes de Martes Santo
orgulloso te pasea.

Madre que derrama Amor,
Amor de morado y blanco,
Amor Cautivo y clavado,
que al pie de la Cruz tú lloras
con el discípulo amado.

Señora de los Remedios,
Reina de los jerezanos,
para volverte a rezar
aquí me tienes postrado,
y Cautivo de tu Amor
a ti te estoy suplicando,
que en la vida y en la muerte
no te vallas de mi lado.

Señora de los Remedios,
Madre de los jerezanos,
Reina de esta hermandad,
aquí me tienes postrado,
para volverte a rezar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Verdugo, hermano del Amor.
Que ganas tenía de rezarte , Remedios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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